Page 9 - Daniel
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nos haga falta, no importa lo que atravesemos yo sé en quién he creído, nuestra fe es
sólida y firme para el Señor.
Hubo un hombre en el siglo 18, llamado Robert Robinson, quien escribió mucha poesía
cristiana, escribió palabras de Dios, pero un día le pasó algo con Dios. Él dejó de ir a la
iglesia y nunca más pisó una iglesia por muchos años porque estaba ofendido contra
Dios y se amargó contra él. No sé qué perdería, pero él decidió castigar a Dios y no
asistir a la iglesia.
Dice la historia que un domingo él estaba caminando por las calles de Londres y se
escuchaban las campanas invitando a la gente a llegar a las iglesias, pero él iba
sintiéndose triste, miserable y solitario por esas calles y literalmente iba arrastrando su
vida, cuando escuchó una carreta y los caballos andando, saludó al cochero y de pronto
la persona que venía dentro del carruaje le preguntó: ¿Señor va para la iglesia? Él no
supo que contestarle porque lo tomaron fuera de base y dijo: Sí, sí voy. Entonces
súbase conmigo yo lo llevo. Se presentaron y él dijo su nombre Robert Robinson, ella
una fina dama que le dijo: ¡Ah! Es usted el poeta cristino y estoy leyendo casualmente
unas letras hermosas que usted ha escrito.
Rober Robinson le replicó: Sí soy yo y le pasó el cuaderno para que lo viera. Este hombre
cuando empezó a leer las letras de sus poesías para Dios, lágrimas corrían por sus
mejillas. Ese día Robert Robinson volvió a los pies de Jesucristo y ésta fue una
verdadera transformación.
Yo quiero enseñarles un poquito de lo que Robert Robinson ha compuesto para el
Señor. Es compositor de algunos himnos que las iglesias cristianas cantamos, esta es
parte de la letra de una canción que Robert Robinson compuso “El Señor nos da vida
eterna y de toda bendición”.
Yo no sé si alguien se lo ha dicho, pero hay algo grande que Dios ha querido hacer dentro
de usted y que quizás el enemigo ha querido robarle; pueden ser canciones, poesías,
palabras de inspiración para Dios, proyectos, ideas, pero quiero decirle que hoy el
enemigo no le podrá robar nada de lo que Dios le ha entregado.
El enemigo podrá tener toda su artillería apuntando hacia usted, como creo que lo está
haciendo. Usa la artillería de duda, balas de ataques contra su salud, ataques
financieros, ataques en la misma familia. Yo no sé qué clase de torpedo ni de arma está
usando el enemigo contra usted, no tengo idea, pero puedo decirte una cosa: Yo sé cuál
va a ser el fin de su historia si usted sigue fiel a Dios, sí usted lo sigue amando todo le

