Page 6 - Daniel
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Yaveh, es por eso que la Biblia dice que nada le va a hacer frente todos los días de su
vida porque Dios esta de su parte, Dios está con usted y el enemigo no tiene más fuerza
que Dios y no hay nada que se pueda comparar con el poder de Dios.
Métase esto por sus venas y en su mente: Usted está arriba y no abajo. Cambie el chip
porque la idea del mundo es que somos cualquier cosa, pero no somos cualquier cosa,
yo soy hija de Dios y usted también lo es.
¿Qué haría usted si alguien le confiará un cheque al portador que no le han puesto la
cantidad? ¿Cómo confiar? ¿Cómo cuidaría usted un cheque al portador? Dice al
portador y dejaron la cantidad abierta, usted no sabe si la persona que le dio ese cheque
fue Bill Gates. Usted lo cuidaría, lo protegería, se le puede quedar la cartera en el
restaurante y el cheque está dentro alguien le puede meter la mano y sacarle el cheque
y se le pierde. Cuando tenemos algo de valor, lo cuidamos, lo guardamos, lo
protegemos.
Usted debe saber que es la persona más importante para Dios, los niños que están aquí,
las niñas, los jóvenes y los adultos son muy importantes para Dios. ¿Sabía que desde
que el mundo existe todos los seres humanos tenemos un enemigo? Todos los niños
tienen un enemigo, los jóvenes tienen enemigos, los adultos tienen y nuestro
archienemigo es el mismo enemigo de Dios, se llama satanás y anda como león rugiente
buscando a ver qué vida daña, a quién puede separar de Dios, buscando con qué vida
acaba.
Nosotros somos vasos frágiles, pero tenemos que cuidar ese tesoro que Dios nos ha
regalado, debemos cuidarlo y agradar a Dios, pensar como Dios quiere que nosotros
pensemos porque el diablo está tratando de ver cómo lo puede agarrar y entre más
temprano y joven lo agarren es mejor para él porque lo acaba y destruye, pero nosotros
tenemos que cuidarnos para Dios.
Cuando era niña recuerdo que estudié en el Colegio Episcopal El Carmen, en la ciudad
de Panamá, la escuela tenía un parque y allí jugamos algo que se llamaba tiqui ball, lo
recuerdo todavía. Se trataba de dos bandos y alguien se paraba en el centro, se cogía
la bola y tratábamos de golpear a la persona que estaba en el centro, ella tenía que
esquivar la bola para que no le pegara.
Esto es una realidad en la vida, el enemigo tira su lanza y usted tiene que convertirse
en un esquivador de lanza, usted tiene que agarrar esas lanzas y devolvérselas a él,
usted tiene que guardarse para el Señor y no permitir que ninguna arma forjada contra
usted prospere.

